Por qué arden en España 48 viviendas al día

Por abarrios

En torno a 13 millones de casas, muchas de ellas con más de medio siglo de antigüedad, carecen de elementos de protección importantes que pueden provocar incendios

El sistema eléctrico fue el pasado año la segunda causa más frecuente de incendios en viviendas. Las subidas o bajadas de tensión y los cortocircuitos estuvieron detrás de estos siniestros, que acabaron con la vida de 13 personas. La primera causa de fuego en las casas fue el uso de braseros, estufas, chimeneas y otros aparatos productores de calor. Una treintena de personas murieron por intoxicación o inhalación de humos y gases tóxicos. No hay semana en la que no se registren varias tragedias de este tipo.

En España se registraron 48 incendios al día en viviendas en 2021. Fueron 17.400 incendios en los que fallecieron 152 personas, el peor dato desde 2010, año en el que se empieza a publicar el informe de la Fundación Mapfre y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB). Diciembre fue el mes en el que más siniestros ocurrieron. Esto es porque, según el estudio, en los meses más fríos del año se incrementan estos sucesos trágicos, que se originan en su mayoría en salones y dormitorios.

Pocos ciudadanos conocen los peligros que una instalación eléctrica deficiente y antigua supone. No es un asunto al que se preste demasiada atención y tampoco existe una normativa que obligue a hacer revisiones e inspecciones, como sí ocurre con las calderas de gas. Ni siquiera es obligatorio instalar detectores de humo en las viviendas, como en otros países europeos como Francia, Gran Bretaña o Alemania.

La mitad del parque de viviendas, en torno a 13 millones, es susceptible de tener una instalación eléctrica con deficiencias. “Las casas anteriores a 1973, en que se aprueba el primer Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, son 5,4 millones. Estas tienen multitud de deficiencias, entre ellas la ausencia de toma de tierra. Las construidas entre 1973 y 2002, fecha en la que se aprueba el actual reglamento, son más de 8,2 millones de casas. Estas están mejor preparadas, pero su principal fallo es que no cuentan con diferenciales”, indica Manuel Cabrera, director técnico en la Asociación Profesional de Instaladores Eléctricos y de Telecomunicaciones de Madrid (APIEM). Cuantos menos años tenga la vivienda, más elementos de seguridad tiene incorporados.

Una parte de los siniestros se deben al estado de la red eléctrica de la vivienda (antigüedad, falta de revisión…), pero otras son “por el uso negligente de la misma (sobrecarga de enchufes, reparaciones caseras, manipulación de la red…)”, indica Jesús Monclús, director de prevención y seguridad vial de Fundación Mapfre. Monclús recuerda que, en muchas casas, especialmente en el ámbito rural, se siguen utilizando mesas camillas con calentadores de picón.

Desde hace tiempo las asociaciones del sector piden al Ministerio de Industria que legisle sobre las inspecciones en casas, para que sean obligadas cada cuatro o cinco años. Mientras tanto, tratan de hacer pedagogía para que sean los propietarios los que realicen estas revisiones de forma voluntaria. Especialmente si se trata de viviendas antiguas. Y “si estamos enchufando cada día más elementos eléctricos como calefactores, aires acondicionados, cargadores, baterías de bicis o patinetes eléctricos. Si se tienen dudas siempre hay asociaciones o el propio portero o administrador de la comunidad que disponen de esos datos de contacto”, sostiene Monclús.

Es importante contar con protecciones magnetotérmicas, que son dispositivos de protección de las instalaciones eléctricas y sus receptores frente a sobreintensidades y cortocircuitos eléctricos. Cortan la corriente o intensidad en tiempos lo suficientemente cortos como para no perjudicar ni a la instalación ni a los aparatos.

Reglas básicas

Cabrera recuerda la necesidad de instalar diferenciales eléctricos como “seguro de vida”, puesto que controlan la intensidad de la corriente eléctrica. Muchas instalaciones antiguas se realizaron sin interruptor diferencial y en otras tantas se han hecho chapuzas por no profesionales. El cableado es otra cuestión esencial. Antes de 1973, cuando el aislante del cableado ardía, desprendía un humo oscuro. “El actual, en caso de incendio, ni arde ni desprende humo tóxico para el ser humano”, dice Cabrera. Si los aislantes de los conductores están cuarteados también hay que cambiarlos y hay que revisar los empalmes. “Algunos cables se encuentran conectados por retorcimiento y están aislados por cinta aislante”, dice Cabrera. Otro peligro es la sección de los cables, que puede ser insuficiente para ciertos electrodomésticos con demasiada potencia. Estas actuaciones no son muy costosas. “Revisar la instalación, abriendo los registros, instalando un diferencial y protección magnetotérmica podría costar alrededor de 150 euros”, estima Cabrera. Otra cosa es la toma de tierra, que exige realizar obras.

Para conocer si la instalación eléctrica de una vivienda es deficiente hay que acudir a empresas instaladoras o autónomos autorizados por la comunidad autónoma. Ahora bien, cualquier propietario puede seguir una serie de recomendaciones básicas para evitar peligros. Entre los consejos están no usar nunca aparatos eléctricos con cables pelados, clavijas y enchufes rotos y no hacer distintas conexiones en un mismo enchufe (no utilizar ladrones o clavijas múltiples). Cuando un electrodoméstico da calambre es porque hay una derivación de corriente de algún elemento de ese aparato.

No se puede enchufar cualquier equipo en cualquier toma de corriente. Es importante manipular todos los aparatos eléctricos, incluso el teléfono, con las manos secas y evitar estar descalzo o con los pies húmedos. Y nunca se deben manipular en el baño o bajo la ducha, señalan en APIEM.

Seguridad, pero también ahorro energético. Las entidades de referencia de los sectores de la fabricación, distribución e instalación de material eléctrico en España han puesto en marcha una campaña —con el lema ¿Reformas o rehabilitas? No gastes en reformas, invierte en rehabilitación— para dar a conocer la importancia de actualizar la instalación eléctrica a la hora de realizar una rehabilitación integral. Denuncian que “de las 30.000 rehabilitaciones anuales que hay en España apenas un 7,8% incluyen la actualización eléctrica”.

Hay que tener en cuenta que las pérdidas totales derivadas de las instalaciones eléctricas no renovadas en las viviendas españolas se estiman, en términos de energía, en 1.300 GWh anuales. Es el equivalente al consumo eléctrico de toda la ciudad de Barcelona durante dos meses”, indican. Un ejemplo: las pérdidas de energía de un enchufe conectado a un circuito de cables estándar antiguos (con una sección de 1,5 milímetros cuadrados) superan en un 50% a las de uno conectado a un circuito de cables actualizado (2,5 milímetros cuadrados). En términos de emisiones, estas pérdidas totales suponen unas 320.000 toneladas de CO₂ anuales. Esta cifra es el equivalente a las emisiones medias de más de 100.000 vehículos nuevos al año.

Artículo original de El País por Sandra López Letón